Oro verde

La familia de Marta le llamaba ki y por años hicieron con él principalmente xanab, yamal y chim: sandalias, cuerdas y bolsas que utilizaban para cargar los productos de las huertas. Los ancianos de los alrededores contaban leyendas de diferentes príncipes y sacerdotes mayas quienes habían descubierto las características especiales de esta fibra, tales como su Dureza y su Resistencia por lo que lo usaban para sostener grandes cargas de peso. Había una relación íntima entre el agave que lo producía y los mayas de esta época, ya que por muchos años este constituyó su principal fuente de economía, artesanía y hasta literatura. Cuando el gran auge decayó, las familias como la de Marta se readaptaron a sus costumbres ancestrales.

La familia de Amparo le llamaba henequén y a principios del siglo XIX fue con la venta de este producto como ellos lograron amasar una gran fortuna. Aunque su participación fue pequeña dentro del gran auge del cultivo de este agave, sus vidas dieron un giro radical. El estado de Yucatán llegó a producir el 90% de las sogas y bolsas usadas en el mundo entero, es por esto que se le llamó el Oro Verde. Nunca había habido un producto que diera tanta riqueza al estado, pero nada es eterno. Cuando la actividad del henequén decayó, familias como la de Amparo se sintieron perdidas por muchos años pero finalmente siguieron con sus vidas y de una o de otra manera se tuvieron que re-inventar.DSC_0463

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