Cenote Sambulá

Cada vez que Marta no obtenía lo que ella quería, amenazaba con irse a tirar al Ts’ono’ot o Cenote de Sambulá. Posiblemente esta idea la obtuvo de los rituales con sacrificios humanos que según se cree los mayas hacían en los cenotes. Como el Sambulá, hay miles en Yucatán.

Las aguas interiores que bajo la tierra recorren este estado, afloran a la superficie en forma de cenotes. A falta de ríos o lagos, grandes asentamientos de la cultura maya se formaron en torno a los cenotes. Así las ciudades se fueron construyendo alrededor de ellos y es por eso que la mayoría de los poblados actuales tienen un cenote, que se ha convertido con el paso del tiempo, en un sello distintivo de cada región. El Sambulá es el cenote de Motul.

Por lo que es también el cenote de mi historia. El cenote de Marta, de Rita, de Amparo y de Beatriz. Las primeras entraron alumbrándose con la luz de quinqués, ya que este en particular es un cenote cerrado que tiene muy pocas aberturas por donde se filtran los rayos del sol.

Y aunque Marta nunca cumplió su amenaza de tirarse al Sambulá, sí vivió la experiencia, al igual que las otras mujeres de mi historia, de sentir la inmensa tranquilidad que da el admirar las hermosas aguas de color turquesa, cristalinas y templadas que se encuentran en su interior. Todas bajaron a esta cueva subterránea y en ella encontraron un refugio de paz. Principalmente en los momentos en que el ritmo de sus vidas cambió, por una u otra razón. El Sambulá siempre estuvo ahí, abierto para recibirlas.Sambulá

 

 

Motul

Slide1Era el año 1875 cuando los Novelo Puerto formaron su familia en Motul, Yucatán. Esta linda villa del sur de México, que entonces contaba con una población menor a los tres mil habitantes, hacía solamente tres años que había alcanzado la categoría de ciudad.

La familia Novelo Puerto vivía en una de las esquinas más importantes de Motul. Justo en frente de la plaza principal, a un lado del convento y de la parroquia de San Juan Bautista. Ahí fue donde Rita le pidió a Crescencio construir su casa, donde nacieron sus hijos y donde la familia pasó a ser una pieza importante para el desarrollo de la zona. No había muchas otras casas del tamaño y la elegancia de la de ellos. Unas seis más, tal vez, de otras familias que de una manera u otra se involucraron con la exportación de productos nacionales como el cacao y más tarde con la producción del henequén.

Y fue en esa época también cuando en Motul surgieron un sin fin de nuevos comercios especializados que vendían libros, cristalería, sombreros, joyas, herramientas de todo tipo, lozas, pan, verduras, helados, jabones y velas. Y los de abarrotes, como el de Crescencio, donde se vendía de todo y nada.

Se puede decir que crecieron juntos, a finales del siglo diecinueve, tanto los Novelo Puerto como Motul vivieron una de sus épocas más importantes de su historia.

Oro verde

La familia de Marta le llamaba ki y por años hicieron con él principalmente xanab, yamal y chim: sandalias, cuerdas y bolsas que utilizaban para cargar los productos de las huertas. Los ancianos de los alrededores contaban leyendas de diferentes príncipes y sacerdotes mayas quienes habían descubierto las características especiales de esta fibra, tales como su Dureza y su Resistencia por lo que lo usaban para sostener grandes cargas de peso. Había una relación íntima entre el agave que lo producía y los mayas de esta época, ya que por muchos años este constituyó su principal fuente de economía, artesanía y hasta literatura. Cuando el gran auge decayó, las familias como la de Marta se readaptaron a sus costumbres ancestrales.

La familia de Amparo le llamaba henequén y a principios del siglo XIX fue con la venta de este producto como ellos lograron amasar una gran fortuna. Aunque su participación fue pequeña dentro del gran auge del cultivo de este agave, sus vidas dieron un giro radical. El estado de Yucatán llegó a producir el 90% de las sogas y bolsas usadas en el mundo entero, es por esto que se le llamó el Oro Verde. Nunca había habido un producto que diera tanta riqueza al estado, pero nada es eterno. Cuando la actividad del henequén decayó, familias como la de Amparo se sintieron perdidas por muchos años pero finalmente siguieron con sus vidas y de una o de otra manera se tuvieron que re-inventar.DSC_0463

Beatriz

Rita Beatriz Bibiana Duarte Novelo (1911-1993)

Si a Amparo la vida la sorprendió sin estar preparada, podemos decir que el golpe que Beatriz recibió fue diez veces más fuerte. Sin embargo, no es por esto que su vida es trascendente. Lo más increíble es el hecho de que ella nunca se quejara. Beatriz tenía una Entereza nunca jamás vista en una persona.

Con los acontecimientos de su vida, ella hubiera podido protagonizar muchas novelas de desamor y cosas mucho peores, pero en su lugar decidió crear una de amor infinito y de felicidad plena para el goce y la salvación de toda su familia.

Esta historia solo contará su vida hasta el año de 1967, que fue la última vez que ella vio a su fiel y amada Marta. En ese encuentro, las dos cierran un capítulo muy importante de su existir. En ese encuentro, las dos se abrazan y se dan el último adiós.

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Amparo

Amparo

Amparo América Novelo Puerto (1888-1944)

Amada, siempre fuiste muy amada. La vida te dio la oportunidad de ver a tus padres mimarte, a tus hermanos considerarte, a tu esposo idolatrarte, a tus hijos adorarte, a tus nietos quererte y a tus empleados venerarte.

Sin embargo, la vida también te dio sufrimiento. Ante tus ojos, el mundo de abundancia se desmoronó y no pudiste hacer nada. No sabías hacer nada.

Te enseñaron los mejores modales para saber comportarte en los niveles más altos, a bordar con los hilos más finos para con complicadas puntadas crear obras textiles inigualables, a tocar en el piano hermosas melodías clásicas para el disfrute familiar, a pronunciar sin imperfecciones las lenguas consideradas distinguidas y claro, a regir tu vida de la mano inseparable de la fé católica romana. Ninguna de estas enseñanzas fueron sencillas, más sin embargo, no se te preparó para lo que la vida te tenía esperando a la vuelta de la esquina. No fue tu culpa, nadie se lo hubiera podido imaginar.

Rita

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Rita Puerto Cuevas (1849-1913)

Si una palabra tuviera que seleccionar para describirte, no lo pensaría dos veces. Usaría la palabra Luchadora.

Sé que a mi abuela le gustaría que usara la palabra Vencedora, pero conociendo la historia como la conozco, no estoy al cien por ciento de acuerdo. Los lectores ya tendrán la libertad de opinar lo que les plazca, por lo pronto les adelanto que los descendientes de esta mujer le debemos el que hayamos sido educados como gente de trabajo. El que no se nos haya dado nunca la oportunidad de darnos por vencidos, de quebrarnos en los momentos más difíciles y complicados. Hombres y mujeres por igual, todos hemos salido adelante.

Y a ella se le tiene que dar el Mérito.

Marta

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Marta May (1880-1967)

Pareciera que ella fue únicamente una espectadora de la historia que tengo que contar, que ella no hubiera tenido mucha importancia, que no hubiera sido el personaje central de la historia, la tejedora madre. Pareciera.

No era ella la de los vestidos de telas importadas, la que se fue a estudiar a Paris, la que ciega sacó el negocio familiar adelante, no se robó nada, nunca tuvo mucho, nunca quiso más, en toda su vida no tuvo un papel legal, no festejó un cumpleaños, nunca escribió una línea, nunca formó una familia, nunca, nunca… Pareciera.

Sin embargo, ella lo fue Todo. Desde que entró esa mañana de abril a la casa de la familia Novelo Puerto, fue ella quien con el mismo ritmo que meció la hamaca de la niña Amparo, arrulló a todos los personajes de mi historia con un movimiento suave, siguiendo el latido de su Corazón.